Project Cars 2

Es fácil sentir compasión por la historia de Project Cars. Se trata de un estudio pequeño, que a través de financiación pública, logró crear un proyecto tremendo capaz de hacer frente a gigantes como Gran Turismo y Forza Motorsport. El primer juego surgió con gran aparato, pero fue extraño cuando, apenas seis semanas después, Bandai y Sliglty Mad Studios anunciaron la secuela. Para muchos jugadores, el estudio abandonó el juego original demasiado temprano.

Project Cars 2 juego
Este es el segundo intento del estudio en la creación de la última experiencia de conducción, y las diferencias entre el original y esta secuela, son rápidamente evidentes, sobre todo al nivel de producción. La interfaz, la disposición de los menús, la banda sonora, todo está mejor. Es un juego más pulido en ese sentido, más práctico y agradable de navegar. Este estilo se extiende hacia el modo carrera del juego, que es visualmente más atractivo, pero desafortunadamente, en la práctica residen algunos defectos.

El modo carrera del primer juego nos dejó divididos. Por un lado, apreciamos el grado de libertad ofrecido: no necesitábamos conducir una camioneta durante nueve horas para comprar un Fiesta ST, por ejemplo, pero tampoco había gran motivación para continuar. El juego nunca consiguió proporcionar al jugador la sensación de que estaría participando en algo más grande que su propia experiencia de conducción. Este problema se mantiene en la secuela.

Como en el anterior, existe libertad para que el jugador defina su carrera antes de comenzar. Pueden pasar las primeras horas a conducir Karts, mientras avanzan por las categorías, o pueden pasar directamente a GT3 comenzando la carrera como un semi-pro. La elección es del jugador, y eso nos agrada. No hay, sin embargo, mucho más que destaque en este modo. Se ha convertido en una experiencia repetitiva, similar a la que hemos visto en otros juegos de conducción que sufren el mismo problema. Se requiere, en nuestra opinión, la creación de algo más dinámico e interesante para estos modos de carrera.

No nos parece que sea suficiente tener la libertad para crear un personaje, y luego recibir emails con ofertas de patrocinios e invitaciones para competiciones. Tal vez algo más cerca de lo que EA Sports está haciendo con la caminata en FIFA 18, o 2K con NBA 2K18, algo que mezcla una carrera con eventos más dinámicos y una historia más elaborada, por ejemplo.Desafortunadamente no es el caso, y después de habernos saciado de la carrera, decidimos intentar establecer los mejores tiempos en carreras personalizadas. El juego incluye 181 vehículos (el doble del primero), y 46 pistas, varias con versiones alternativas.

La gama de coches disponibles nos ha gustado, aunque no es una lista tan extensa como las de los competidores, pero hay algunas discrepancias en el comportamiento de determinados vehículos. La diferencia de conducción entre algunos coches nos parece excesiva, como si algunos hubieran sido objeto de gran cuidado, y otros no por eso. Los coches de carreras son con naturalidad la gran atracción del juego, y además del poder de aceleración, también cumplen en términos de frenos y adherencia. Por otro lado, los coches que no pertenecen a la categoría de carrera parecen haber empeorado para que la diferencia sea más evidente. Son vehículos aburridos, lentos hasta, lo que no es realmente verdad en la vida real.

En una perspectiva más generalista, creemos que los frenos son demasiado débil en esta secuela.Sabemos que la mayoría de los simuladores exageran la sensación de aceleración y deceleración para ofrecer una experiencia más rica a los jugadores, pero honestamente, habríamos preferido eso a lo que está en Project Cars 2, donde un coche como el Porsche 918 Spyder parece un Volvo XC70 a un coger. Las primeras horas de juego fueron particularmente frustrantes debido a este problema, sobre todo porque vimos de iRacing, en nuestra opinión uno de los mejores simuladores del momento. En cuanto a la física de los vehículos, Project Cars 2 parece muy similar al primer juego, aunque la física de los neumáticos ha sido ligeramente más trabajada.

Como ya se puede haber notado, tampoco nos impresionó la sensación de velocidad de Project Cars. 2. Independientemente del coche elegido y de la velocidad alcanzada, el juego nunca puede proporcionar la sensación vertiginosa que otros títulos similares logran. Sabemos que a veces es difícil encontrar el equilibrio delicado, el de transmitir la verdadera sensación que un cierto auto, en una cierta pista, transmite, pero tampoco se puede olvidar el lado de la diversión y el entusiasmo.Para ello, les aconsejamos que vean las opciones para aumentar el campo de visión y la vibración de la cámara.

Hemos probado Project Cars 2 en una PlayStation 4 Pro con el volante Thrustmaster T300 TS, y en la Xbox One con el Fanatec Clubsport Wheel Base, y aún jugamos en las dos consolas con los respectivos comandos. Como fans de carreras, después de habituarnos a un buen volante, es difícil regresar al mando. No nos interpreten mal, funcionan perfectamente, pero la sensación es incomparable a la de un volante o una buena base de conducción.

 

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